Colombia, es hora de sacarle jugo al turismo gastronómico

Colombia, es hora de sacarle jugo al turismo gastronómico

Colombia se ha posicionado en las últimas décadas como un país de interés para los turistas internacionales y ha fortalecido su oferta para los viajeros nacionales, lo que convirtió al turismo en una industria en un crecimiento notable. Como todos lo saben, la pandemia fue un duro momento para el sector y su reactivación exitosa dependerá -en gran medida- de aprovechar los distintos segmentos que de allí se desprenden. 

 

Uno de ellos es el turismo gastronómico, el cual tiene mucho  potencial y aún no se ha impulsado a gran escala en el país. Precisamente, la reconocida agencia de viajes Despegar publicó a finales del año pasado, una lista de los destinos nacionales donde la oferta gastronómica puede ser un gran atractivo para los viajeros.

 

Dentro del listado se destacan los departamentos de Antioquia, Chocó y Nariño, al igual que Cartagena. De allí, se advierte que el departamento de Antioquia maneja una gastronomía que va más allá de la famosa bandeja paisa, donde lugares como Jardín, Jericó y Guatapé tienen especialidades culinarias que deleitan el paladar de cualquier turista nacional o extranjero, por ejemplo, el sancocho antioqueño, la torta de choclo, el muchacho sudado, los cascos de guayaba, la natilla antioqueña y el arroz de leche con queso.

 

Del Chocó se hablan maravillas, sobre todo, de las empanadas de jaiba, los aborrajados de pescado o la ensalada de camarón, además de los jugos de chontaduro y borojó en Nuquí y Bahía Solano. Por otra parte, está la comida de mar haciendo mención especial a la apuesta cartagenera, el coctel de camarón, el arroz de coco acompañado de pescado, como un diferencial de la culinaria cartagenera.

 

Sin duda, acá hay un punto de inicio para que Colombia empiece a trabajar estrategias que -realmente- la lleven a tener una gran apuesta por el turismo gastronómico, donde el resultado sea posicionarse como un referente gastronómico como lo son otros países consolidados como México y Perú.

 

Ahora, no solo estos reconocidos platos -además de otros- como el ajiaco, tamales, mondongo o arepas, son un argumento para convertir a Colombia en un destino turístico gastronómico de talla mundial; su afortunada posición geográfica y la riqueza natural, le permiten manejar una gran cantidad de productos agrícolas y frutas que le dan una opción a los chefs para que generen una infinidad de platos diferenciales y recetas únicas para los viajeros.

 

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Por otro lado, la innovación en la cadena de valor debe ser total. Los platos bien elaborados, deberán brindar experiencias diferentes, ahí está gran parte del secreto para triunfar en el turismo gastronómico. Sobre todo, para enamorar a los paladares de los turistas nacionales, que, si bien pueden encontrar recetas diferentes, a ellos se les conquistará con experiencias distintas, entendiendo que son un público importante.

 

De acuerdo con la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), basada en cifras de la IATA, el número de pasajeros en vuelos domésticos en el mundo reportó una reactivación de 78% en junio de 2021, pero Colombia superó ese promedio al establecer una destacable cifra de 81%, comparada a la del mismo mes en 2019, es decir, cuando no existían temores sobre la pandemia.

 

En cuanto al número de pasajeros en vuelos internacionales, a nivel mundial la recuperación durante junio de 2021 llegó a 19%, pero Colombia nuevamente superó esos datos y se estableció en 55%, lo que demuestra que el turismo va ganando confianza, pero que, por ahora, los viajeros nacionales deben ser una prioridad para conquistarlos mediante el turismo gastronómico.

 

En sintonía se muestran datos de Cotelco, entidad que señaló que la ocupación hotelera en Colombia para el mes de julio fue de 45.60%, superando el 5.28% registrado en julio de 2020 y cercano al 57.78% alcanzado en julio de 2019. A corte de julio, la ocupación hotelera nacional se estableció en 32.97%, la cual se vio afectada en los meses de abril y mayo por motivos del tercer pico de contagios del COVID-19 y el paro nacional.

 

Por regiones, Magdalena y Santa Marta registran ocupación más alta, con un nivel de 67.46%, significativamente mayor al 0.26% de julio de 2020 y también superior al 55.91% de julio de 2019. Con estos resultados, Magdalena y Santa Marta se consolidan como el destino con mayor nivel de recuperación y el más demandado en este periodo.

 

La zona de San Andrés, Providencia y Santa Catalina se ubicó como el segundo destino con mayor ocupación hotelera, alcanzando el 66.20%. El Archipiélago ha logrado recuperar un nivel de actividad cercano al observado antes de pandemia y sigue siendo uno de los destinos preferidos por los colombianos. En tercer lugar, se estableció el departamento del Tolima y el Alto Magdalena, con 61.10% de ocupación, impulsado especialmente por la región de Melgar y Girardot (perteneciente a la cuenca del Alto Magdalena) y la ciudad de Ibagué. La región se ha mantenido en niveles promedio por encima a los indicadores reportados en 2019.

 

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Para seguir teniendo cifras positivas y ser una industria gastronómica que aporte al turismo, hay retos a superar como que los encargados de alojamientos y restaurantes sigan manteniendo protocolos de bioseguridad robustos, ya que, si bien hay una reactivación, el virus continúa siendo parte de la vida diaria y la percepción de seguridad es elemental para que los turistas tomen la decisión de visitar un restaurante, un hotel o una región en particular.

 

Para cerrar, también es oportuno que se tomen en cuenta nuevas tendencias que han venido ganando terreno como el denominado turismo para nómadas, slow tourism y turismo de naturaleza, donde la oferta gastronómica deberá ajustarse a este público objetivo en particular, en cuanto a presupuesto y gustos.

Disfrutemos la diversidad de nuestro país a través de los atractivos turísticos y culturas gastronómicas de cada región.


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